Cuba pertenece a todos los cubanos
Toda persona nacida en Cuba o parte de la nación cubana tiene un lugar, una voz y una dignidad igual, viva dentro o fuera de la isla.
“Una nación unida por el respeto, la familia y la prosperidad compartida.”
Principios que guían nuestra visión de una Cuba para todos los cubanos.
Toda persona nacida en Cuba o parte de la nación cubana tiene un lugar, una voz y una dignidad igual, viva dentro o fuera de la isla.
Las familias cubanas deben poder vivir unidas, prosperar juntas y construir su futuro sin separación, miedo ni exclusión.
Toda persona merece respeto por sus ideas, su historia, sus creencias y su forma de vivir, siempre dentro del respeto a los demás.
La diversidad de opiniones fortalece al país. Ningún cubano debe perder oportunidades, derechos o participación por sus ideas.
Toda persona debe tener la posibilidad de progresar mediante su trabajo, su talento, su emprendimiento y su dedicación.
El crecimiento del país debe traducirse en bienestar real, oportunidades, estabilidad y una vida digna para todos.
Las normas del país deben ser claras, justas y estables, ofreciendo seguridad y confianza tanto a quienes viven en Cuba como a quienes desean regresar, invertir o participar desde el exterior.
El futuro del país se construye sin odio ni revancha, reconociendo la historia y abriendo espacios para el encuentro entre todos los cubanos.
El país debe garantizar educación, oportunidades, tecnología, cultura y esperanza para que los jóvenes puedan construir su vida en Cuba si así lo desean.
La nación avanza cuando las personas participan, dialogan, colaboran y trabajan juntas por el bien común y el bienestar del país.